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jueves, 23 de noviembre de 2017

LA ACTIVIDAD FÍSICA ESTÁ INFRAUTILIZADA EN LA QUIMIOTERPIA


Alejandro Lucía (León, 1965) es médico, investigador en Fisiología del Ejercicio por la Universidad Europea de Madrid y coordinador del trabajo que se llevó el primer premio nacional de Investigación en Medicina del Deporte que entrega la Universidad de Oviedo. En él, su equipo multidisciplinar demuestra los beneficios del ejercicio físico en niños con tumores sólidos.


¿Cómo surge este proyecto?

-Antes habíamos trabajado en otro sobre los beneficios de la actividad física en niños con leucemia, un cáncer con un alto grado de supervivencia. La agresividad de los tratamientos les provocaba efectos secundarios como "fatiga, propensión a padecer obesidad, debilidad muscular y cardiopulmonar". Incluimos en la fase de tratamiento ejercicios de fuerza pautados (pesas, prensas en piernas y pecho) que les hizo ganar fuerza muscular de forma rápida, lo que les mejoró la autoestima. Ahora quisimos comprobar los beneficios en menores con tumores sólidos; esto es, aquellos que requieren un tratamiento más agresivo y su pronóstico es muchas veces peor.


¿Cuáles?

-Cáncer de huesos, de músculos, del sistema linfático a veces con extirpación de una pierna... Ha sido más complejo, porque en algunos casos estaban aislados, sin defensas, pero lo que hemos demostrado es que ese gasto adicional de energía no les afecta a su sistema inmune. El ejercicio es factible, no tiene riesgos y mejora su fuerza muscular.

¿Cuántos han sido los niños que han participado?

-Veinticuatro, en el grupo de ejercicios, y veinticinco en el de control, los que seguían el tratamiento habitual. La edad media era de diez años. El primero hacía actividad física tres veces a la semana durante la fase de tratamiento, que dura unos cuatro meses de promedio. Iban al gimnasio o los realizaban en su habitación en la fase de neutropenia, incluso tumbados en la cama si era necesario.

¿Y cuál fue el resultado?

-Todos mejoraron. Eso no quiere decir que se curen necesariamente, pero sí que el tratamiento es mejor. Ganan en vitalidad y calidad de vida.

¿Qué conclusiones extrae?

-El uso del ejercicio físico está infrautilizado durante la quimioterapia. Es surrealista que no se emplee en más casos, porque, de forma pautada, es complementario al tratamiento. En cada hospital debería haber una máquina de fuerza y más licenciados en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte que colaboren con los oncólogos. Deberían trabajar más unidos para hacer del sistema sanitario español, que ya de por sí es muy bueno, lo mejor. Nunca es demasiado pronto ni tarde ni se está tan grave para no prescribir ejercicio personalizado.

jueves, 16 de noviembre de 2017

EL PROFESOR DE EDUCACIÓN FÍSICA, EL PRIMER AGENTE DE SALUD PÚBLICA

"La asignatura de Educación Física debería servir para ofrecer herramientas a los alumnos para que fuera del ámbito escolar puedan hacer actividad física de una forma segura y placentera"





¿Ha cambiado el papel del profesor de Educación Física?

Mi perspectiva es que no ha cambiado nada con respecto a lo que era hace 20 años. No obstante, con la evidencia científica disponible, el profesor de educación física puede jugar un papel determinante en la salud presente y futura de los alumnos. Es necesario un cambio de perspectiva. Podemos convertirnos en agentes de salud.


¿Qué beneficios aporta a los alumnos y alumnas la asignatura de Educación Física?

La asignatura de Educación Física puede aportar múltiples beneficios. En primer lugar, la evaluación de la condición física relacionada con la salud que se hace en la escuela puede servir de primer screening para detectar si hay un perfil cardiovascular no favorable. Además, la asignatura de Educación Física debería servir para ofrecer herramientas a los alumnos/as para que fuera del ámbito escolar puedan hacer actividad física de una forma segura y placentera. Por último y no menos importante, la asignatura de Educación Física debería aportar conocimientos sobre la importancia de mantener un estilo de vida físicamente activo para la prevención de las enfermedades más prevalentes del siglo XXI.


¿Es el profesor de Educación Física el primer agente de salud pública?

El profesor de Educación Física puede ser el primer agente de salud si hace las evaluaciones pertinentes y las utilizas de forma adecuada. La Comisión Europea financió un proyecto cuyo objetivo fue el de crear una batería de condición física relacionada con la salud en niños y adolescentes, basada en la evidencia, y cuyos test fueran válidos, fiables, seguros y fáciles de realizar en contexto escolar y que además fueran comparables en todos los países miembros de la Unión Europea. Se trata de la batería ALPHA. Utilizar esta batería con criterio nos puede dar una información sobre el estado de salud del alumno muy interesante y clínicamente relevante. Tal y como se ha puesto de manifiesto en numerosos estudios científicos, el hecho de que el niño no alcance los niveles mínimos de condición física relacionada con la salud está directamente relacionado con un perfil cardiovascular y metabólico menos saludable y en algunos casos patológico. La identificación precoz de esta situación puede servir para actuar con premura y de forma coordinada médico y profesional en ciencias del deporte.

¿Debería existir un binomio entre el centro escolar y la comunidad médica?

Debería existir una colaboración muy fluida entre estos dos ámbitos. Desde las escuelas se pueden prevenir muchos de los problemas que los clínicos están observando desde las primeras etapas de la vida. La inversión en prevención es mucho más barata y efectiva que la inversión en curar enfermedades. No podemos olvidar que el origen de la enfermedad cardiovascular está en los primeros años de vida, de tal forma que una actuación precoz es el mejor tratamiento. La Educación Física debería adquirir un papel fundamental en este sentido. Pero nuestro potencial de actuación con 1 o 2 horas a la semana está muy limitado.


Jonatan Ruiz Ruiz (Doctor en Fisiología del Ejercicio y miembro del Comité de Expertos del área de Deporte y Salud del Consejo Colef. Investigador Ramón y Cajal de la Universidad de Granada) (Vía Consejo Colef)

jueves, 2 de noviembre de 2017

¡CASTIGADO SIN DEPORTE!

"¡Castigado sin deporte! ¿Has pensado que puede ser un error más que un castigo?"

A quién no le han dicho alguna vez eso de: "castigado sin entrenar". Pero, ¿por qué se elige esta alternativa a la hora de buscar un castigo para los más pequeños? La respuesta que más me encuentro es esta: "Le castigo con el fútbol porque le duele", pero no se trata de que duela. El aprendizaje no va de la mano del dolor, lo que buscamos es que aprendan y tomen conciencia de sus responsabilidades. ¿Ganamos algo con esto o perdemos todo?



El castigo es un proceso de prohibición que suele utilizarse con aquellas actividades que los niños adoran, por lo que resulta más fácil y cómodo para los padres, ello provoca la falsa idea de que así pueden sentar precedentes más rápido.

Los niños que practican deporte a menudo ven como sus castigos los privan de realizar una actividad saludable, en la que adquieren unos compromisos y unas responsabilidades con ellos mismos, pero también con sus compañeros. Estos castigos tienen un breve impacto temporal, pero no consiguen el aprendizaje que se busca.

Si no conocen las consecuencias de sus conductas es complicado que se hagan responsables de ello, por eso es importante hacerles conocedores con anterioridad de lo que conlleva no cumplir con sus compromisos para que estén preparados y puedan movilizar sus recursos.

Los beneficios del deporte ya sabemos que son múltiples, entre ellos favorece la memoria algo que beneficia al estudio y además forman parte del proceso integral de formación y desarrollo del niño.

Es importante tener presente que el deporte es una gran fuente de autoestima donde se fortalecen y desarrollan. Castigar privándoles de ello significa quitarles un punto de apoyo y refuerzo fundamental en esta etapa.

Apartarlos de la práctica deportiva por castigo es alejarles de todo lo bueno que reciben de esta práctica. Además, el compromiso que adquieren puede verse mermado ya que así les estamos transmitiendo que podemos incumplirlo con facilidad.

Debemos buscar otras fórmulas para que puedan aprender sin perjudicar su desarrollo y cumplan así con sus obligaciones sin eliminar el compromiso que tienen son su deporte, teniendo en cuenta que el tiempo que requiere la práctica deportiva es compatible con las obligaciones extraescolares.

  1. El castigo debe ser usado de manera excepcional.
  2. No sobrecargar a los niños de actividades extraescolares para que no se agobien y les cueste cumplir con sus responsabilidades.
  3. Ayudar a los niños a planificarse el tiempo y generar rutinas de estudio, eso les ayudará a organizarse y tener tiempo para todo.
  4. Hablar con ellos y que conozcan las consecuencias que tienen determinadas conductas para que puedan responsabilizarse y anticiparse.
  5. Las actividades deben complementarse, no es necesario quitar unas para reforzar otras.
  6. Es importante que aprendan a priorizar para que valoren qué actividades son importantes y cuáles no, lo mismo que les ayude a conocer qué actividades le exigen más tiempo que otras.
  7. Ser ejemplo en la gestión del tiempo y en vuestra planificación para que tengan una referencia.
  8. No quites el deporte, quita algo que se ha conseguido por méritos. Eso también tendrá un impacto pero en cambio no provocará un desequilibrio.
  9. Reforzar y reconocer los avances que haga en su planificación por pequeños que sean es vital, motivarles a seguir creciendo es la base.


¿Qué mensaje estamos dando y qué mensaje queremos dar? Recordad que el deporte es salud y eso hay que potenciarlo no anularlo.


Lorena Cos San Higinio (Licenciada en psicología. Máster en Psicología de Alto Rendimiento y Coaching Deportivo) (www.lorenacos.es

jueves, 26 de octubre de 2017

INSTRUSISMO EN LAS PROFESIONES DEL DEPORTE

Hay quien practica deporte siempre y quien lo hace cíclicamente, pero uno y otros han contribuido a elevar la participación en actividades deportivas en España, pasando del 25% de ciudadanos activos en este ámbito en 1980 a alcanzar el 45% tres décadas después.

La lucha a favor de hábitos saludables y contra el sedentarismo, la proliferación de opciones formativas para proveer de profesionales al sector y el crecimiento de centros deportivos en el país han colocado a este segmento de actividad en un interesante terreno desde el punto de vista del empleo y el desarrollo profesional.

"En un momento en el que entidades públicas y médicos animan a practicar deporte cabe esperar que estas actividades y las profesiones con las que están relacionadas, ganen protagonismo", reflexiona Viente de Pablo, profesor del Máster en Dirección de Markéting Deportivo de la escuela de negocios ESIC:


La llamada para adoptar estilos de vida con espacio para lo deportivo se ha hecho notar ya en el censo de infraestructuras deportivas. Mientras que en 1985 había en España 48.723 centros de este tipo, en 2005 se contabiliza un 62% más, hasta los 79.059. Esto se explica por la iniciativa personal de calzarse unas zapatillas, pero también por el respaldo de organismos públicos al deporte, junto a la apuesta de la iniciativa privada por un sector que se presenta lleno de oportunidades de negocio.

"El deporte contribuye a generar empleo y crecimiento económico, parámetros que se han mantenido fuertes en el sector en nuestro país desde 2008, pese a la crisis y presentando buenas perspectivas en el horizonte de 2020", apunta Lorena Merino, directora asociada de Talents & Careers de IE Business School. La industria del deporte, que registra ventas de más de 6.500 millones de euros, aportó un 2,4% del PIB nacional en 2016 y ocupó a 194.000 personas en este periodo (1,1% del empleo), según el INE.

Cabe destacar que los puestos de trabajo vinculados al deporte están ocupados en mayor proporción por jóvenes -entre 16 y 34 años-, sobresaliendo en este ámbito una formación académica superior a la media: "La tasa de educación superior en el sector es de casi el 50% mientras que la media nacional del resto de actividades no llega al 43%", observa Merino.

En este sentido, Gabriel Rodríguez, profesor de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, adscrita a la Universidad Politécnica, y Vicedecano de Planificación Estratégica de la institución, explica que hay casi medio centenar de universidades en España -20 privadas y 27 públicas- que ofrecen titulación en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (CCAFYDE).

"Existen cinco grandes itinerarios formativos: salud y actividad física, entrenamiento deportivo, formación para enseñar Educación Física en Secundaria y Bachillerato, gestión deportiva y ocio y dirección deportiva", enumera Rodríguez. El deseo de convertirse en profesor de instituto o adentrarse en la rama sanitaria dirigen las decisiones de un creciente número de estudiantes, si bien el 40% de los contratos que se ha realizado en los últimos ejercicios corresponde a monitores de actividades extraescolares, de deporte de tiempo libre e instructores de fitness. Con todo, los dobles grados, que incluyen Primaria y Fisioterapia, son los más buscados en la actualidad.

En efecto, los datos respaldan la demanda con la que cuentan estos estudios. Si hace tres años había 45.000 graduados en CCAFYDE en España, la cifra ha crecido ya un 33% hasta los 60.000, según el Colegio Oficial de Licenciados de Educación Física y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la comunidad de Madrid. 

Pero no solo formación y juventud marcan el paso en el empleo deportivo. La temporalidad y la acusada presencia de trabajo a tiempo parcial tienen un peso notable en el sector, según un estudio realizado por diversos profesionales para diseccionar el mercado laboral del sector en España.

Hasta la fecha, solo Cataluña, la Rioja, Extremadura, Andalucía y, desde el pasado mes de junio, la Comunidad de Madrid, cuentan con regulaciones para ordenar las profesiones más habituales en el mundo deportivo. Estas ocupaciones se articulan en torno a tres grandes grupos: expertos en dirección y gerencia, cuerpo científico y técnico de intervención directa y técnicos de apoyo a los servicios de práctica deportiva.

Este avance normativo, que está siendo debatido en el Congreso para instar al Gobierno a impulsar una armonización nacional, ayuda a poner coto al intrusismo y a que no se contrate personal sin la cualificación necesaria, proporcionando al público servicios seguros y de calidad.

"El empleo deportivo es exageradamente precario y coexiste con una gran economía sumergida. Es preocupante que haya personas no cualificadas en puestos para los que, muchas veces, se necesitan titulaciones universitarias", alerta Viente Gambau, presidente del Consejo General de Colegios Profesionales de Educación Física y del Deporte (Consejo COLEF)

                                            (Vía Diario EXPANSIÓN, suplemento // Autora: Ana Romero)