martes, 30 de enero de 2018

¡USTED ES SU PADRE, NO SU ENTRENADOR!

"Los niños practican deportes por diversión. Olvidar esta máxima y generar presión en los hijos es el mejor camino para conducirles a que lo abandonen"

Me siento triste cuando mi padre me regaña después del partido. Me dice que no he jugado con intensidad, que así no seré nunca un jugador de Primera División, que fallo en los pases porque me falta concentración. Y mi madre le apoya. Dice que juego como si no me importara ganar. También me echan en cara que se gasten dinero en mí y que me dedican muchas horas llevándome y recogiéndome del fútbol. A mí me gusta jugar al fútbol, me gusta aprender cosas nuevas, dar un pase de gol, estar con mis amigos, ganar, pero tampoco me importa mucho perder, porque eso es lo que nos dice el míster. Pero últimamente ya no disfruto, vengo a jugar los fines de semana nervioso, pensando que si no le gusto a mi padre, lo oiré gritar desde la banda, me dirá que me mueva, que espabile, y a veces me siento tan nervioso que no sé ni por dónde va el balón. Si vale la pena seguir viniendo cuando ya no disfruto. Pero si decido no jugar más, también les voy a decepcionar.




Son muchos los padres y madres que acompañan a sus hijos a los partidos, competiciones y entrenamientos. Se sientan en la grada, observan, les dan directrices y se involucran en el deporte de sus hijos como si ellos fueran los que dirigen. Existen diferentes especímenes de padres y madres.

Los que asumen papeles positivos. Son aquellos en los que el interés del padre está en que su hijo disfrute de lo que hace. 

El padre taxista. Acompaña a su hijo, le deja en el entrenamiento, le recoge. Suele ser un padre al que los deportes le gustan bastante poco, pero le interesa que su hijo sea feliz.

El padre positivo. Anima, refuerza, se preocupa por cómo han ido los partidos. Le transmite entusiasmo sin presión. Felicita al chaval por el mero hecho de jugar y entrenar.

El padre involucrado. Le gusta participar en las decisiones y propuestas del club. Se interesa por la formación de los chavales o porque el centro obtenga ingresos. Este tipo de padres son activos en la divulgación de valores en el club y participan con cualquier acción que pueda mejorarlo.

Existen otros papeles, los negativos. Son aquellos en los que el comportamiento del padre influye negativamente en su hijo, generándole presión, exigiendo resultados y poniendo unas expectativas por encima de lo que el entrenador o el club esperan del niño.

El padre pesado. Se pasa todo el día hablando de lo bien que juega, nada o corre su hijo y de que apunta maneras. No presiona directamente al niño, pero sin querer le traslada que su valor como chaval está en el juego.

El padre entrenador. Grita directrices desde la banda, corrige a su hijo cuando se monta en el coche, incluso contradiciendo las indicaciones del entrenador. Genera confusión en el niño, que por un lado tiene una idea de juego que el profesional trata de inculcarle, y por otro, la versión de su padre o madre. En deportes como la natación, este padre está en la grada paseando de punta a punta de la piscina, cronómetro en mano, midiendo tiempos y apuntando en una libreta. No es de recibo crear presión en el niño con distintos mensajes. ¿A quién cree que debería obedecer su hijo?. 

El padre que se cree Cholo Simeone. Trata de motivar, transmitir garra, le pide a su hijo que se entregue, que se esfuerce, que se deje la piel en la cancha, que trabaje, que compita como si le fuera la vida en ello. Pero olvida algo muy importante: ni su hijo es un jugador de Primera División que tenga que ganarse la vida jugando, ni él es el entrenador del Atlético de Madrid. Solo consigue que su hijo pierda de vista los valores que le transmite el club, donde normalmente prevalece la generosidad por encima de la individualidad, disfrutar y aprender por encima de los resultados, y el juego limpio por encima de competir a cualquier precio.

El padre que resta en todos los sentidos. Da gritos desde la grada, desacredita al míster, le dice a su hijo que no entiende por qué él no juega cuando sus compañeros son peores que él, se comporta de forma grosera con el rival, insulta al árbitro y otras impertinencias más. Es el padre del que cualquier hijo se sentiría avergonzado.

Los motivos por los que los padres pierden los papeles son diversos. Muchos esperan que sus hijos les saquen de pobres convirtiéndose en Nadales o Crisitanos. Otros desean que su hijo gane todo porque sus propios éxitos, es la manera de sentirse orgullosos del chaval y presumir de él delante de sus amigos y en el trabajo. Otros poryectan la vida que ellos no pudieron tener. Otros no tienen ningún autocontrol. No lo tienen en el partido de sus hijos, ni cuando conducen, ni cuando se dirigen a las personas. Y por últimos están los que cruzan los límites sencillamente porque no tiene consecuencias. Saben que está mal, pero su mala educación o ausencia de valores les hace comportarse como personas poco cívicas y desconsideradas.

El valor está en hacer deporte, porque es una conducta saludable, pero sobre todo en ser capaces de divertirse y relacionarse con los amigos. Lo demás no importa. Si no les presiona para que se supere con la consola de videojuegos, ¿por qué lo hace cuando va a los partidos? En el momento en el que la palabra jugar pierde valor -"jugar a baloncesto", "jugar a fútbol", "jugar a tenis"-, su hijo dejará de disfrutar y no querrá seguir yendo.




Si es padre o madre, recuerde, por favor, que es un modelo de conducta para su hijo y para sus compañeros de equipo. A los hijos les gusta sentirse orgullosos de sus padres y, en cambio, lo pasan terriblemente mal cuando se les avergüenza. Ser modelo de conducta conlleva mucha responsabilidad, porque sus hijos copian lo que ven en usted. Y su forma de comportarse debe ser la ejemplar para que facilite el aprendizaje de una serie de valores que acompañan al deporte.

Si como padre o madre desea sumar, tenga en cuenta el siguiente decálogo:

1.- Recuerde el motivo por el que su hijo hace deporte. El principal es porque le gusta. Existen otros, como practicar una conducta sana, estar con amigos o socializarse. El objetivo no es ganar.

2.- Comparta los mismos valores que el club. Busque un centro deportivo afín a su filosofía de vida.

3.- No dé órdenes. Solo apóyele, gane o pierda, juegue bien o cometa errores.

4.- No le obligue a entrenar más, ni a hacer ejercicios al margen de sus entrenamientos. Su hijo no es una estrella, es un niño. Aunque tenga talento, puede que no quiera elegir el deporte como profesión y solo lo practique por diversión.

5.- No presione, ni dé directrices, ni grite, ni increpe, ni maldiga; no haga gestos que demuestren a su hijo que se siente decepcionado por su juego.

6.- Respete a todas las figuras que participan en la comunidad deportiva: entrenador, árbitros, otros técnicos, jardineros...

7.- Controle sus emociones. No se puede verbalizar todo lo que pasa por la mente. Las personas educadas no muestran incontinencia verbal.

8.- Nunca hable mal de sus compañeros. Los otros niños forman parte del equipo. El objetivo grupal siempre está por encima del individual. Y hablar mal de sus colegas es hablar mal de la gente con la que comparte valores, emociones y un proyecto común.

9.- Modifique su manera de animar. No se trata de corregir al niño, sino de reforzarlo.

10.- No inculque expectativas falsas a su chaval, como decirle que es un campeón, que es el mejor y que si se esfuerza podrá llegar donde quiera.

La felicidad de los niños está por encima de todo. Siéntase siempre satisfecho con lo que haga, gane, pierda o cometa errores. Felicítele por participar más que por competir. Y recuerde que su hijo hace deporte para divertirse él, no para que lo haga usted.



(Patricia Ramírez, psicóloga deportiva)  (Vía Diario El País)

viernes, 22 de diciembre de 2017

LOS EFECTOS DEL DOPAJE EN LA SALUD A LARGO PLAZO

El director de la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD), José Luis Terreros, ha explicado a EFE que muchos deportistas desconocen todavía los efectos del dopaje, aunque incluso muchos que sí conocen esas consecuencias, prefieren obtener triunfos deportivos.

Terreros dirige desde el pasado mes de marzo el organismo que en España persigue el dopaje en deportistas de alta competición, aunque también se ha marcado como objetivo realizar una labor divulgativa sobre los peligros de determinadas sustancias en el deporte, porque cree que hace falta más concienciación.

Así lo ha explicado a EFE este médico riojano, especializado en salud en el Deporte, con motivo de un seminario sobre dopaje celebrado en Logroño en el que ha participado junto a parte de su equipo de trabajo.

Ha incidido en que la mayor parte de su cometido es "perseguir" el uso del dopaje. "Pero queremos desarrollar un programa preventivo importante, para explicar a los deportistas las consecuencias del uso de sustancias en su salud, en su carrera y en su propia vida".



Porque todavía hoy "las consecuencias reales del dopaje a veces se desconocen" y por eso pretenden difundir ejemplos, como el de las atletas femeninas de la antigua Alemania Democrática que tuvieron que cambiar de sexo por los trastornos que les ocasionó el dopaje.

"Ese es un ejemplo, pero hay muchas más cosas que explicar porque todavía hay un cierto grado de desconocimiento sobre la realidad de estas cosas, incluso sobre los efectos que tienen las sustancias en el rendimiento deportivo, que están sobredimensionados", asegura, en alusión a la información que reciben los deportistas.

Pero, sobre todo, "no conocen los efectos en la salud a largo plazo" y que el dopaje puede provocar la muerte, detalla.

Aunque lamenta que "incluso los deportistas que conocen esos efectos, los pasan por alto a veces".

Así, destaca que se ha realizado una encuesta a deportistas de alto nivel, "pero que todavía no han llegado a la cima de sus resultados" y en ella se les preguntó si estarían dispuestos a tomar algo que les asegurara una medalla olímpica, aunque también supieran que a los cinco años iban a morir por esa sustancia.

"Más de la mitad de los encuestados, de forma anónima, dijeron que sí", revela Terreros, para el que la explicación de esas respuestas está en "el gran atractivo que tienen los buenos resultados deportivos y lo que conllevan en notoriedad o dinero" y "por eso los ponen por encima de la vida y de su persona".

Está convencido de que "hay que poner coto a esa forma de pensar y promover otra cultura deportiva".

Y a la vez debe mantenerse el trabajo de perseguir las malas prácticas, con controles sorpresa a los deportistas de alto nivel, y avanzando en tecnología y reglamentación, explica.

Porque la tecnología ya ha ayudado "y ayudará más" en la detección del dopaje "sobre todo al unirla a cambios reglamentarios como almacenar muestras una década" que es "un tiempo en el que nadie puede estar seguro de que un nuevo método detectará lo que ahora no se puede" y "que te quiten lo que has ganado".

Terreros ha subrayado el esfuerzo que hace el Gobierno de España en la búsqueda de un deporte limpio y ha recalcado que en Europa, en función del número de licencias deportivas, la inversión de España en este campo es la mayor "aunque como es lógico, siempre querría tener un presupuesto ilimitado", bromea.

La Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte se encarga del control del dopaje en la alta competición, pero no pasa de lado el problema que supone el consumo de sustancias en el deporte popular, en especial de anabolizantes en gimnasios.

De hecho, advierte del "problema de salud pública al que nos vamos a enfrentar a medio y largo plazo" por esa causa, "porque lo que se toma, es devastador para la salud".

En realidad, asegura, esa situación "para el futuro, es más preocupante que otras, pero es cierto que el deporte de alta competición lo acapara todo".

Porque los anabolizantes "provocan seguro" problemas de hígado, en el aparato reproductor y de hipertrofia cardiaca "y aunque a unas personas les cause más daños que a otras, todos van a ir al sistema sanitario". "Por eso debemos luchar contra este problema también desde el Ministerio de Sanidad, que se lo va a encontrar encima".

Desde su Agencia intentan abordar este problema y por ello han buscado financiación europea para una campaña de prevención en gimnasios que se desarrollará en 2018 "con el objetivo de educar y concienciar a sus propietarios y a quienes acuden a ellos, porque en este caso es difícil luchar con represión".

(José Luis Terreros, director de la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD))

(Vía iusport.com)